Nuevos Comienzos

Sunrise

Nuevos Comienzos

Por
Caleb Simula

He pasado muchas tardes viendo la puesta de sol desde mi puesto del árbol, pero nunca he sentido mi alma renovada de la misma manera en la que lo siento al ver un amanecer desde el mismo lugar. Mi versículo favorito de la biblia es Salmos 143:8. Dice, “Por la mañana hazme oír tu misericordia, porque en ti confío; enséñame el camino por el que debo andar, pues a ti elevo mi alma”. Cada mañana, ya sea desde el viejo arce en donde se encuentra mi puesto, o desde el tráfico matutino de las 6 am en los suburbios de Chicago, me encuentro sintiéndome agradecido por las nuevas oportunidades que cada amanecer trae consigo.

Crecí en una pequeña granja de afición, justo al lado de un camino de tierra en una parte bastante remota de la Península Superior de Míchigan. Mi padre y mi abuelo son las dos personas que me ayudaron a entender la importancia de ver cada mañana como un nuevo comienzo. Cuando me encontraba en el tercer año de secundaria, no tenía idea de a qué me quería dedicar cuando me graduara. Un día, un representante de la universidad local visitó nuestra clase para hablarnos acerca de las clases de oficios calificados que ofrecen a los estudiantes del 11vo grado. Durante ese tiempo, tenía tres mejores amigos John, Dylan, y Andrew. Todos habíamos decidido tomar su clase de soldadura solo para poder estar fuera de la escuela por medio día. Una vez que me percaté de lo divertido y gratificante que podía ser una carrera en soldadura, supe que a eso me quería dedicar; hice mis maletas y les dije adiós a mis padres. Ha llegado del momento de comenzar un nuevo capítulo de mi vida.

Acepté un turno nocturno en un trabajo de soldadura en una pequeña ciudad de Minnesota llamada Detroit Lakes, la cual se encontraba al este de Fargo, Dakota del Norte, aproximadamente a una hora de distancia. Aquí es donde experimenté un proceso de soldadura completamente nuevo. Cuando estaba aprendiendo soldadura en la escuela secundaria, solo nos enseñaron los conceptos más básicos de la soldadura. Estaba muy emocionado por aprender el nuevo método de soldar, y todas las noches me colocaba mi casco de soldador, ansioso por perfeccionar mis habilidades. Una noche en la que la producción de soldadura estaba lenta, mi jefe de turno me llevó a su oficina y me pidió que ayudara en el departamento de tuberías. Con el mismo entusiasmo que tenía por aprender a soldar, ahora me encuentro aprendiendo cómo usar las máquinas de doblado de tubos. Sabía que mientras más tipos de trabajos aprendiera, mejor se vería mi currículo. Además, esto consiguió sacarme de mi cubículo de soldadura y llevarme a una parte nueva del edificio. Cometí muchos errores mientras trabajaba en el departamento de tuberías, pero eso no impidió que amara los beneficios que trae aprender habilidades nuevas. Durante el año y medio en el que estuve trabajando ahí, también estuve saliendo con una hermosa chica del sur de Florida, su nombre es Erin. Nos conocimos cuando yo tenía 15 años y ella 13, y empezamos a salir en citas durante mi último año de secundaria. Un día me di cuenta que no quería seguir saliendo con ella a través de distancias tan largas, por lo que este soldador amante de la nieve y explorador de bosques empacó sus maletas una vez más y se mudó a la jungla de concreto que es Cooper City en Florida.

Para poder mantenerme mientras buscaba trabajos como soldador, tuve que tomar un trabajo como paisajista. Ahora bien, todo aquel que haya vivido en el sur de Florida sabe que un trabajo como paisajista es probablemente el último trabajo que un residente de Florida pudiese querer, y aún más un chico de Míchigan que corría por la nieve sin zapatos vistiendo tan solo un par de bermudas, por DIVERSIÓN. Eso no me detuvo; me encontraba en la cima del mundo. Por primera vez en mi vida vivía a tan solo unas cuantas ciudades de la chica que amaba. Trabajaba una loca cantidad de horas bajo en sol de Florida. Finalmente, después de seis meses de buscar trabajo, acepté un trabajo como soldador para una compañía de yates multimillonaria. Es aquí donde, una vez más, experimente un proceso completamente nuevo de soldadura. Junto con este nuevo trabajo vino una oportunidad completamente nueva de aprender otra vez.

Cerca de dos años después, reuní a Erin y a sus dos primas junto con John, mi mejor amigo de secundaria, y su novia, y bajamos a los cayos de Florida para pasar el día. Todos menos Erin sabían la razón real por la que hicimos un viaje tan especial. Mientras que Kristina (la prima de Erin) y yo colocábamos velas en forma de corazón, mi corazón real estaba latiendo a un millón de millas por hora. ¿Estaba a punto de pedirle a Erin su mano en matrimonio? ¿Estaba listo para esta nueva etapa de mi vida? Por supuesto que lo estaba. Así que, con la bendición de su padre y la aprobación de su familia, la tarde del 3 de enero me arrodille, y entre un mar de lágrimas y mocos, de alguna manera logré pedirle que se casara conmigo. ¡Dijo que SÍ! Ahora venía la planificación de la boda. Y en un frío y lluvioso día, el 20 de agosto, en el jardín frontal de la casa de mis abuelos en la Península Superior de Míchigan, Erin y yo, junto a su familia, mi familia, y algunos de nuestros amigos más cercanos, intercambiamos nuestros votos. Después de nuestra luna de miel, continuamos con nuestras vidas en el sur de Florida. Erin se graduó en el Instituto de Artes de Fort Lauderdale con un título de asociado en diseño gráfico. A tan solo un mes de su graduación, nos encontramos empacando todas nuestras pertenencias en un U-Haul y atravesando todo el país con dirección a los suburbios de Chicago.

En los suburbios de Chicago nos encontramos a tan solo seis horas en carro del hogar de mis padres, y a un vuelo de tres horas en avión para regresar al sur de Florida. Con un territorio completamente nuevo, vinieron una nueva serie de comienzos. Erin obtuvo un trabajo ejerciendo su profesión universitaria, y yo conseguí un nuevo trabajo de soldador. Tuvimos que encontrar una nueva iglesia, lo cual tomó algo de tiempo, pero finalmente llegamos a una iglesia en la que nos sentimos como en casa. En mi “Nuevo Comienzo” más reciente, nos esteramos que Erin está embarazada de nuestro primer hijo. Nunca había estado tan emocionado acerca de una nueva etapa de mi vida como lo estoy en estos momentos. Echando un vistazo hacia atrás, me encuentro en aquellas mañanas tempranas en mí puesto del árbol alabando a Dios por un nuevo amanecer, un nuevo día, una nueva oportunidad. Me doy cuenta que no hay mejor momento para comenzar de nuevo que por la mañana. Espero que no sientas miedo de fallar cuando te encuentres ante nuevos comienzos porque, con seguridad, en la mañana habrá una nueva oportunidad para volver a intentar.

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